
EL TELAR DE LA MEMORIA
Felipe Coaquira quiebra fronteras y nos vuelve a sorprender con sus bordados que unen técnicas mapuches y arequipeñas en la sala O’Higgins del jirón de la Unión
Roberto Ochoa Berreteaga
Desde el más sencillo tejido hasta obras de arte como los mantos Paracas guardan, en el mundo andino, un vínculo milenario: son la génesis y la base del desarrollo de la civilización en esta parte del mundo.

Este proceso no se ha detenido. Todo lo contrario. Evoluciona como una inmensa telaraña de un proceso que empezó en lugares como Telarmachay, donde los arqueólogos lograron determinar el proceso de domesticación de camélidos que dio origen a especies como la llama y la alpaca que, complementada con la fibra silvestre de la vicuña, sirvieron para tejer la civilización. Tanto así que, a falta de escritura fonética, se pudo crear un sistema tan hermético y enigmático como los quipus.
Será por eso que celebramos exposiciones como la del artista textil arequipeño Felipe Coaquira Charca, titulada Migrantes/el resueño de la memoria, en la sala de la Casa O’Higgins (cuadra 5 del Jirón de la Unión) en el corazón del centro Histórico de Lima.

Más allá del asombro que causa la temática de sus bordados, Coaquira presenta obras utilitarias como biombos, retablos y lienzos totalmente bordados con una técnica sincrética con aportes mapuches y de los tejedores del valle de Colca.

Y es que a Coaquira como a otros miles de peruanos, las locas ilusiones lo sacaron de su pueblo para ver la modernidad. Pero en el sur de Chile se dio con una grata sorpresa: el boom textil de las técnicas mapuches practicado no solo por las naciones originarias sino por vecinos de los barrios mesocráticos de Puerto Mont, Puerto Varas y otras ciudades del sur de Chile donde no hay hogar que se respete sin los coloridos textiles mapuches colagados en sus paredes… y elaborados por las propias dueñas de casa en telares tradicionales.

Este proceso personal de su aventura migratoria continuó cuando volvió a Colca y resucitó una tradición textil familiar representada por su abuela Nazaria.
Y fue precisamente esta mixtura de técnicas ancestrales las que pudo desarrollar en sus estudios de arte en Arequipa.
La exposición en Casa O’Higgins permanecerá abierta hasta la primera semana de noviembre. Consta de 24 obras con la curaduría de Gabriela Mellado Merino.
Lo mejor es visitar la exposición y también su página web felipecoaquira.com.pe
