
EXPLOSION DE COLOR EN EL CENTRO HISTÓRICO
Herbert Rodríguez no deja de sorprender. Esta vez con la muestra -casi una retrospectiva- titulada ECONOMÍA CREATIVA. DISEÑOS 1979-2025 en Casa O’Higgins, en pleno Centro Histórico de Lima
Roberto Ochoa Berreteaga
“El Perú es Lima y Lima es el jirón de la Unión”, dicen que dijo Abraham Valdelomar. Esta sentencia cobra actualidad ahora que el Centro Histórico ha resucitado gracias al esfuerzo de entidades como PROLIMA, de ahí que le añadiría un detalle muy del siglo XXI: …el Jirón de la Unión es la Casa O’Higgins y la Casa O’Higgins es Herbert Rodríguez, con una muestra que es como una explosión de color bajo el limeñísimo cielo panza de burro.

La exposición tiene como curadores a Isellla Ccoyllo y Jorge Villacorta, un binomio que se alza como garantía de una buena muestra. Entre los textos de presentación resalta el de la recordada Elida Román, recientemente fallecida.

Ubicado en la cuadra cinco del Jirón de la Unión y a espaldas del Instituto Riva Agüero (sede del museo de Artes y Tradiciones Populares), las salas de la Casa O’Higgins son especialmente oportunas para la muestra de Herbert Rodríguez: nos recuerda que el artista siempre apostó por el arte popular como fuente de inspiración.

En una muestra colectiva celebrada en Galería Forum, ante la pregunta
-¿Qué se propone tu búsqueda personal?
Rodríguez respondió:
-Más que nada, creo que es mi admiración por las técnicas artesanales, que sin condicionamientos académicos desarrolla libremente un arte.

En la muestra ECONOMIA CREATIVA podemos comprobar que Rodríguez se mantiene fiel a este manifiesto. También comprobamos que no se trata de una simple exposición.

Lo mejor, creo, es revisar el catálogo antes de emprender el recorrido por ambos pisos. El artista nos devela las diferentes etapas que él mismo identifica en su proyecto de vida artístico; y nos revela que “desde el presente, veo mi obra de aquellos años y llego a la conclusión de que la revolución estética fue apropiarme -desde la admiración y el respeto-, de los modos de creación artística tradicional local, del color intenso y la síntesis gráfica que inspiraron mis trabajos en papel cortado ara hacer moldes de collage, ensamblajes y serigrafías… y los ensambles efímeros a semejanza de altares hechos con materiales perecibles”.

Charlando con el artista nos enteramos que las sorprendentes sillas que se exhiben en la muestra son producto de esa etapa que el mismo denominó “economía creativa”, pues surgió cuando nació su hija y diseñó una silla infantil con la ayuda de un carpintero amigo.

Lo recomendable, insisto, es leer primero el catálogo con un buen café en el vecino local del Pan de la Chola, ubicado en la misma Casa O’Higgins. Luego recorrer el primer piso (me quedo con el bordado realizado por Gaudencia Yupari con indicaciones de Herbert) y continuar en el segundo para terminar la visita por la única sala donde se exhibe parte de la muestra permanente de arte popular del Instituto Riva Agüero.

La muestra permanecerá hasta el 28 de septiembre.
