
LA DAMA DE CHORNANCAP RECLAMA SU PATRIMONIO
Perú inició una gestión internacional para la devolución del célebre vaso ceremonial Lambayeque que se exhibe desde hace medio siglo en el museo de arte de Denver, en EEUU
Por Roberto Ochoa Berreteaga
Hace sesenta años el Museo de Arte de Denver adquirió un antiguo vaso de plata finamente repujado que es una verdadera obra de arte del antiguo Perú. La pieza no sólo demuestra lo sofisticado del arte metalúrgico Lambayeque, también nos cuenta una enigmática historia que los científicos tardaron de descifrar.

Como toda pieza procedente de los saqueos de tumbas en el Perú, se ignoraba su procedencia y el contexto funerario al que perteneció. Según la ficha técnica del propio museo la pieza fue adquirida en 1969 en una galería de arte de Manhattan. Los curadores del museo la denominaron “el vaso del canal de agua”, la describen de plata martillada y de casi 16 centímetros de altura pero no se ponen de acuerdo si perteneció a la cultura Sicán (Lambayeque) o Chimú. Añaden que el vaso “presenta una compleja narrativa visual cuidadosamente grabada en su superficie. La sofisticación del diseño y la pureza del metal sugieren que estaba destinado a acompañar a un personaje real en el más allá como recipiente para libaciones...”.


Hasta entonces se ignoraba su origen exacto pero existía la certeza de su procedencia: una tumba saqueada en alguna pirámide de Lambayeque. El enigma de su historia grabada en su superficie la convirtió en todo un emblema del arte preinca norteño.

Todo cambió en octubre del 2011, cuando el equipo de arqueólogos liderado por Carlos Wester La Torre descubrió en las pirámides de Chotuna-Chornancap (cerca de Chiclayo) la tumba intacta de un personaje de la élite de la cultura Lambayeque. Lo sorprendente fue comprobar que se trató de una mujer a la que bautizaron La Dama de Chornancap. “El fardo funerario de la gobernante y sacerdotisa lambayecana, acompañada por ocho mujeres jóvenes enterradas en una sepultura ‘intrusiva’, permite identificar a uno de los más notables personajes femeninos de la cultura Lambayeque de los siglos XII y XII despues de Cristo”, nos dice Wester La Torre.


Pero mas revelador fue comprobar que muchos detalles del contexto funerario excavado por los arqueólogos coincidía con la historia grabada en el Vaso que se exhibe en el Museo de Arte de Denver.
Desde su despacho como director del Museo Brünning de Lambayeque, Wester La Torre está convencido que la Dama de Chornancap reclama su vaso ceremonial: “Las imágenes finamente repujadas en el cuerpo exterior y en la base del vaso de Denver muestran que los escenarios arquitectónicos, los bienes y los ornamentos hallados en su tumba son los soportes narrativos de la compleja narrativa del vaso de plata de Denver y permiten desarrollar la lectura e interpretación de su significado”.

Con esta revelación Wester La Torre insistió en que el Perú debe recuperar el vaso de del museo de Denver. “Su lugar está al lado del ajuar funerario de la Dama de Chornancap”, insistió. Las gestiones contaron con todo el apoyo de los funcionarios del Ministerio de Cultura, quienes trasladaron el proceso de repatriación a la Cancillería peruana”, agregó el arqueólogo.
A nuestro favor está la creciente campaña internacional para que los museos de EEUU y Europa devuelvan piezas del patrimonio cultural robadas en nuestros países.
En el caso del Museo de Arte de Denver, existe un buen precedente. En los últimos años fueron devueltas finas piezas históricas a Nigeria, Tailandia y Vietnam.
En el caso del vaso ceremonial de la Dama de Chornancap, Wester La Torre cree que solo se trata de un vaso, pues el resto de piezas de origen peruano permanencerán como parte de la coleccion permanente del museo estadounidense.
Mujeres moche
Pero la Dama de Chornancap no es la única soberana moche que nos sorprendió con su poder reflejado en su ajuar funerario.
Todo lo que sabemos del Tawantinsuyo y del poder incaico se debe a las crónicas escritas por los conquistadores. Pero cuando el incanato llegó a su esplendor, los moches, tiahuanaco, nascas, chavín, Lima y otras grandes culturas andinas habían desaparecido mil años antes. De ahí la importancia de los arqueólogos, historiadores y lingüistas para desentrañar y revelar la cosmovisión de estas prodigiosas culturas.

Desde el descubrimiento de las tumbas reales del Señor de Sipán en 1987 se vive un renacimiento de las civilizaciones que prosperaron en el norte peruano mil años antes del viaje de Cristóbal Colón. Lo sorprendente, empero, es que se han revelado el poder e influencia que tuvieron las mujeres como reinas guerreras y sacerdotisas. Lo comprobaron los propios conqusitadortes cuando desembarcaron en Tumbes y presenciaron esa extraña ceremonia en que la soberana tallán descartaba a sus maridos de turno y elegía a sus nuevos concubinos.

Pero en los últimos años los arqueólogos han demostrado que este enorme poder femenino era mucho más antiguo.

De ahí la importancia del libro MUJERES: soberanas, sacerdoptisas y ancestras, editado por el arqueólogo Carlos Wester La Torre en el sello editorial de la Universidad Señor de Sipán.
El libro no sólo revela detalles de la íntima relación entre la iconografía de decora en Vaso de Denver con la reina moche descibierta en Chotuna-Chornancap. También da nuevas luces sobre otras soberanas que obligan a reescribir la historia del antiguo Perú.
El libro empieza con el papel de la mujer en la generación de poder durante el periodo Formativo Temprano -escrito lor Juji Seki- que relaciona hallazgos arqueológicos en lugares como Kunturwasi, Pacopampa, Huacaloma y Chavín de Huántar; donde se han desenterrado tumbas de mujeres con un ajuar vinculado a la industria textil y con atributos de hechicería.


Enseguida, Régulo Franco Jordán revela nuevos detalles de su gran hallazgo: La Dama de Cao, que hizo noticia mundial por su fino ajuar funerario y sus enigmáticos tatuajes. Todo en el complejo arqueológico El Brujo, vecino a Huaca Prieta, en el litoral de Chicama.
Otro capítulo de sumo interés escrito por Elsa Tomasto y Luis Jaime Castillo demuestra el origen del poder femenino en el norte mochica, basado en las investigaciones de las sacerdotisas de San José de Moro, (Chepén). La lectura nos lleva a entender el porqué las tumbas descubiertas por arqueólogos son como libros abiertos para entender el esplendor de la cultura moche. Durante varios años, el equipo liderado por Castillo fue develando secretos de estas enigmáticas mujeres-líderes que fueron enterradas en un lugar donde hasta la fecha confluyen los caminos de la costa norte con las sierras cajamarquinas.

Hace pocos años, el mundo se sorprendió con los descubrimientos arqueológicos en el denominado Castillo de Huarmey. Dos de sus científicos responsables: Patrycja Przakda y Milosz Giersz nos dan nuevas luces sobre este descubrimiento que sucedió el año 2012, cuando arqueólogos peruanos y polacos hallaron la primera tumba intacta del periodo Horizonte Medio con 64 individuos, de los cuales 58 pertenecían a la más alta élite femenina wari.
Y como broche de oro, el propio Wester La Torre, nos revella íntimos detalles de las tumbas halladas en el complejo arqueológico de Chotuna-Chornancao, entre ellos, el de la célebre soberana que permitió descifrar esa enigmática iconografía del denominado Vaso de Denver… una pieza que debería volver al Perú como un homenaje a esas antiguas soberanas y sacerdotisas que gobernaron durante el esplendor de la cultura Moche
