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CHUMBIVILCAS: EL SUR TAMBIÉN EXISTE

Cultura viva, imponentes paisajes y una historia aún por descifrar se lucen en este libro de lectura obligada

Roberto Ochoa Berreteaga

 

La ciudad de Cusco y alrededores, Choquequirao, el circuito del Valle Sagrado de los Incas, Machupicchu, Vilcabamba… para nadie es un secreto que casi todo el turismo nacional y regional está centralizado en destinos del norte cusqueño.

Pero el sur también existe y poco a poco sorprende a turistas propios y extraños con destinos como el Circuito del Barroco Andino, la histórica zona de “tres lagunas”, la sobrevalorada “Montaña 7 colores”  y el imponente Waqrapukara, luego de visitar las bellísimas iglesias de Acomayo.

Sin embargo, estos circuitos son poco visitados en comparación con los del norte cusqueño.

Es entonces cuando cobra importancia un nuevo destino: la provincia de Chumbivilcas, que se alza con sorprendentes circuitos de cultura viva, naturaleza y patrimonio ahora que sigue celebrando los 200 años de su fundación política en 1825.


Será por eso que la municipalidad provincial, durante la gestión de José Alberto Flores Cruz, decidió conmemorar a lo grande su segundo siglo de existencia política con la publicación de un libro de fina edición e ilustrado con espectaculares fotografías, como para resaltar los paisajes culturales y naturales de esta provincia del sur cusqueño.

El libro tiene formato de coffee table book o libro de mesa: de gran tamaño, horizontal (tipo album), tapa dura y páginas en papel couché. Cientos de fotografías ilustran sus 11 capítulos, de los cuales dos son introductorios. La gran mayoría de imágenes son obra del peruanista Rainer Hostnig, lo que garantiza la gran calidad gráfica del libro.

El primer capítulo presenta toda la bibliografía dedicada a Chumbivilcas, con reveladora información que va desde las citas en las crónicas de la conquista hasta los libros dedicados a las recientes investigaciones arqueológicas realizadas por el Ministerio de Cultura, pasando por volúmenes de tradiciones, ritos y estudios históricos de cada provincia chumbivilcana.

Enseguida, el sociólogo y geógrafio cusqueño Sisko Rendón Cusi nos presenta un ensayo sobre la identididad cultural del poblador chumbivilcano y la influencia de su paisaje natural y culturas.

 

Música maestro

 

Al respecto es bueno saber que ceremonias como el Tacanacuy y la tradición ganadera de Chumbivilcas -representados por los célebres qorilazos- merecen mejor atención de nuestras autoridades políticas y culturales porque guardan un enorme potencial turístico y por su aporte a nuestra identidad cultural.


Los qorilazos (“lazos de oro”) chumbivilcanos ganaron una fama solo comparable con los charros mexicanos: vaqueros altiplánicos, temerarios y galantes que lucen con orgullo sus pantalones de cuero, sombrero de ala ancha a la pedrada, botas y ponchos que ocultan su pistola o su rifle. Pero también son grandes músicos que interpretan sentidos waynos y las festivas wayliyas. Su indumentaria y su fama de jinetes les brindan una identidad única en el Perú.

Me pregunto: ¿por qué los peruanos animamos nuestras fiestas con malas imitaciones de charros mexicanos y no con bandas musicales de qorilazos?

Y no me refiero exclusivamente a bandas típicas como la de Quiñota o la banda Santísima Cruz de Totora, célebres por su tinyas y sus wakawaqras (cornetas de cacho de toro). Me refiero también al conjunto del célebre clan musical de don Pancho Gómez Negrón o los Elegantes Qorilazos de Chumbivilcas, cuyos waynos y wayliyas deberían escucharse en toda serenata urbana o rural, con las voces de Rosita Gamarra, Dina Gallergo o mi favorita: la Flor Andina de Chumbivilcas.

Los mexicanos dieron fama internacional a sus charros, mientras que sus vecinos de lejano oeste gringo inmortalizaron a sus pistoleros y cow-boy ¿por qué no hacemos lo propio con nuestros qorilazos? ¿por qué no fomentamos la investigación y promoción de su rico bagaje musical y de sus historias de bandoleros justicieros y galantes?

En todo caso, este capítulo del libro Chumbivilcas nos permite un valioso acercamiento a la cultura viva chumbivilcana.

 

Las verdaderas chinkanas

 

Una prueba más del centralismo que afecta al sur cusqueño son todo este rollo resucitado de las “misteriosas” chinkanas (cavernas) incas: Miles de soles se vienen gastando en peligrosas excavaciones que afectan zonas de Sacsayhuaman y del propio Qoricancha, en pleno centro histórico del Cusco, en busca de la leyenda urbana de túneles secretos y choclos de oro ocultos en sus profundidades. Lo cierto es que estos seudo investigadores confunden túneles con los eficientes sistemas de drenaje que tuvo la ciudad de Cusco.


Sin embargo, en Chumbivilcas se pueden visitar las verdaderas chinkanas prehistóricas que sirvieron como refugio a esos enormes perezosos que poblaron la zona y que dejaron circuitos subterráneos en toda la provincia. Hoy en día se pueden comprobar hasta las milenarias huellas de las garras de estos animales extintos. Con el paso del tiempo y el poblamiento de sus espacios altiplánicos, estas chinkanas se convirtieron en refugios de pastores, caminantes, expedicionarios y hasta de bandoleros. Es bueno saber, además, que Chumbivilcas es el único lugar en el Perú donde se pueden visitar estas cavernas prehistóricas. Las otras se han conservado en lugares inhóspitos de los Andes argentinos y chilenos.


Y todo esto se puede leer en el segundo capítulo del libro Chumbivilcas, con reveladores textos y las magníficas fotografías del explorador austríaco Rainer Hostnig.

Esta sección del libro también ofrece una reveladora información sobre los paisajes naturales de Chumbivilcas, las paleomadrigueras, los bosques de puyas de Raimondi, ese sobrecogedor piso ecológico de los bofedales altiplánicos donde nacen los grandes ríos del sur andino, la cordillera de Huanzo y el interesante tema del renacer de las vicuñas y el controversial chaccu o cacería ritual para el esquilado.

 

Arte rupestre

 

Enseguida, Hostnig presenta todo un capítulo dedicado a las pinturas rupestres que se conservan en Chumbivilcas. Algunas muy antiguas (precerámico) y otras recientes con pinturas de jinetes y otras representaciones propias de la época virreynal y republicana.



Los siguientes capítulos nos dan nuevas luces sobre el cultura Pukara, escrito por el arqueólogo Francois Cuynet, profesor de la Sorbona y experto desde el 2006 en las culturas prehispánicas que se desarrollaron en el área de influencia del lago Titicaca.


Por si fuera poco, quién mejor que Roberto Samanez Argumedo para escribir sobre la arquitectuira eclesiástica de la provincia de Chumbivilcas, con impresionantes fotografías de templos de la época virreynal y republicana que se han sabido conservar en toda la provincia. Samanéz fue director del INC Cusco, profesor universitario y autor de libros y ensayos sobre el arte y la arquitectura del sur andino.


Hasta aquí ya está más que justificado el libro, pero tiene un último capítulo no menos importante: los paisajes transformados o en transformación por actividades extractivas (legales e ilegales).

La edición también supo integrar una reveladora relación de sitios arqueológicos de Chumbivilcas y una galería de fotos que por sí solas justifican el libro.


Por todo esto, esta obra es el libro que le hacía falta a la provincia de Chumbivilcas, como para demostrar a sus propios paisanos y a los turistas e investigadores de todo el mundo que el sur cusqueño también existe y que solo espera iniciativas como ésta para impulsar el desarrollo turístico local.

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