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EL MENSAJE OCULTO EN LAS PIEDRAS

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Roberto Ochoa Berreteaga

 

Pretendemos contactar con extraterrestres pero somos incapaces de entender muchos de los mensajes que dejaron nuestros ancestros. Se me ocurre una situación contraria, como la de aquel ideograma grabado en la placa de la sonda Pionerr 10 que despegó en 1972 y que sigue vagando por el universo (ver imagen). Está grabada sobre una placa de aluminio bañado en oro…  Me pregunto: Si algún día el Pionerr es interceptado por una civilización medianamente inteligente ¿entenderán el mensaje terrícola que plasmó Carl Sagan?

La placa no incluye un texto alfabético. Es un ideograma que trata de explicar la ubicación de nuestro sol en la Vía Láctea (en relación a catorce púlsares vecinos), el sitio que ocupa nuestro planeta en el sistema solar y los dibujos de dos especímenes de homo sapiens, hembra y macho y su tamaño en relación a la sonda Voyager.

Parece fácil pero todo depende del nivel evolutivo de aquellos extraterrestres.

Es algo similar a lo que sucede con nosotros, homos sapiens civilizados del siglo XXI ¿alguien puede descifrar qué mensajes ocultan estos petroglifos hallados en las serranías de Lima y elaborados hace dos mil años?

 



 

Eso lo que sucede con muchas quilcas (nombre quechua de los petroglifos o grabados en piedra) y las denominadas pinturas rupestres que, en la mayoría de los casos, siguen siendo un enigma.

Sin embargo, los arqueólogos peruanos van ensayando nuevas investigaciones para descifrar esos mensajes grabados en piedra. Y este es precisamente el tema que hace tan interesante el último número del Boletín Oficial de la Asociación Peruana de Arte Rupestre (APAR).

 

 

En el ensayo Quilcas, escritura y territorio en la costa central del Perú durante la época formativa, el arqueólogo Gori-Tumi Echevarría propone que los petroglifos de Lima y regiones vecinas son una forma de escritura que se podría descifrar conforme avanzan las investigaciones científicas de la arquitectura y rutas comerciales de las primeras civilizaciones andinas: “Al entender las quilcas de Lima como un sistema semasiográfico estandarizado y persistente, este ensayo no pretende sino sugerir y modelar la existencia de una temprana escritura ideográfica andina íntimamente ligada a la gestión del territorio y a las identidades sociales; una propuesta que enriquece la discusión sobre las capacidades cognitivas de nuestros ancestros” sostiene Echevarría.

El informe incluye una contundente serie de ilustraciones de petroglifos estudiados en la costa central del Perú, desde llos célebres petroglifos de Checta (en Canta) hasta los hallados en Chocas, Pachacámac, Huachipa y un largo etcétera. Como para demostrar que existe un patrón en los diseños que sugieren la existencia de una forma de escritura.

“La relación entre arquitectura monumental y quilcas expuesta en Chocas no es casual -sostiene Echevarría- y ha sido recientemente manifiesta de manera demostrativa en el sitio con planta en U de San Antonio, en Huachipa, valle del Rímac, por las excavaciones del arqueólogo Jonatan Palacios (Ochoa 2024). Ver:

https://www.andaresmagazine.com/articulos-y-entrevistas/el-paleol%C3%ADtico-de-lima-en-la-huaca-de-huiachipa

https://www.andaresmagazine.com/articulos-y-entrevistas/huachipa%2C-la-tierra-de-las-puntas-de-flecha

 

De otro lado, más de una vez pregunté por la fecha en que se dibujó una pintura rupestre. En la mayoría de casos la respuesta tiene que ver con la iconografía (chavín, moche, inca, virreinal, etc.) pero la datación mas precisa es con análisis de laboratorio. Si está pintada con carbón, por ejemplo, a la hora de analizar esa muestra te da la fecha aproximada en que la madera se transformó en carbón pero no precisamente la fecha en que el anónimo artista plasmó su dibujo. Hoy en día la ciencia ofrece otros sistema de datación pero no son de fácil acceso para la mayoría de investigadores.

Este complejo tema es analizado por Roberto G. Bernarik en el boletín APAR y es de lectura obligada pues incluye lo último de la información científica y las metodologías de datación.

Otro tema de lectura obligada es el titulado ¿Dioses en el formativo andino? Un examen desde la arqueología cognitiva, las ontologías amerindias y la lingüística; escrito por Manuel Rojas Jiménez. El ensayo nos revela que este tipo de conceptos generan parámetros que influyeron en la interpretación de la cosmovisión andina. El autor lo resume así “¿existieron ‘dioses’ en los Andes prehispánicos al modo naturalista de las tradiciones abrahámicas, o los agentes sagrados andinos —denominados wakas, apus, huancas— constituyen un tipo ontológicamente distinto de ser sagrado? La pregunta no es trivial. De ella depende la posibilidad de desarrollar una arqueología de la religiosidad andina que sea ontológicamente pertinente y respetuosa de la alteridad del pensamiento originario”.

Otro revelador informe es el del arqueólogo Pieter van Dalen Luna titulado Evidencias rupestres en los farallones rocosos de los bosques de Lankanki, en Cotaruse, Apurímac. A decir del autor “la práctica de construir chullpas cerca de abrigos rocosos con arte rupestre refleja una concepción donde los ancestros antiguos y los recientes coexisten en un mismo plano sagrado. Las pinturas precerámicas, al representar camélidos, escenas de caza y motivos rituales, eran interpretadas pport las sociedades del intermedio Tardío como testimonios de los ‘primeros poblkadores’, cuyos espíritus siguen habitando el lugar…”

 

LA HISTORIA SEGÚN MONTESINOS

 

Otra sorpresa que nos depara el boletín APAR es el rescate editorial de un informe publicado en la recordada Revista Histórica. Fue escrito hace más de un siglo (en 1906) por Pablo Patrón quien, en su intento de reivindicar el legado del cronista Fernando de Montesinos, no sólo sustentó reveladora información biográfica sino que también hace un recuento de quilcas, pinturas rupestres, manuscritos y geoglifos que hoy día deben haber desaparecido. Y lo hace al intentar demostrar que Monesinos no estuvo equivocado cuando escribió que existió una forma de escritura preinca que fue reemplazada por los quipus.

El Boletín APAR también incorpora dos investigaciones interesantes: una sobre arqueología de pinturas rupestres y petroglifos en China (texto en inglés) y la Carta de Tahpera, un manifiesto intercultural por la reivindicación de las arqueologías indígenas e indigenistas en el nordeste de Brasil.

Por último pero no menos valioso, se analizan dos recientes publicaciones: el Obelisco Tello de Chavín de Huántar; análisis estructural y lingüístico, escrito de Pedro Vargas Nalvarte (ver https://www.andaresmagazine.com/libros-semanales/la-escritura-secreta-del-obelisco-tello) y Quellomayo, espiritu rupestre: escrito por Mirtha Cruzado Paredes y el recordado arqueólogo Arnaldo ramos Cuba.

En fin, los mejor es enfrascarse en la lectura del boletín APAR:



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